Uy, uy, uy, yo siempre pensando en comer y no vengo por aquí a contar mis pensamientos. Esto se tiene que acabar. Vuelvo para dar detalles de una de las comidas en la Barceloneta la pasada semana santa. Sinceramente, el sitio fue escogido al azar y por el hambre entre los miles de restaurantes iguales de la zona. Todos ofrecen “tapas”, todos ofrecen “paella” y todos ofrecen “sangría”, así que daba igual donde sentarse.
El escogido fue “Toc de mar” (en catalán, toque de mar) y era un restaurante que la zona interior se veía bonita pero vacía, y las 15 o 20 mesas en el exterior estaban abarrotadas. Nos sentamos en una que quedó libre y, como siempre cuando voy a un sitio nuevo, pedí mis bravas de rigor. Los otros entrantes fueron mejillones a la marinera y ensalada de lentejas con vinagreta. La ensalada no la probé, los mejillones no estaban mal, pero las bravas… Patatas gajo con tomate son bravas desde cuando? Que no somos guiris, por favor.
Para seguir nos pedimos para los 4 una paella, y hay que decir que estaba bastante buena.

Tenía un toque que no sabía decir qué era pero estaba muy buena. ¿Sería el “toque de mar? ¿Serían las hierbas de por encima que no recuerdo qué eran?
Total, el sitio no está mal, un restaurante más, pero el personal muy bueno. Servicio muuuy rápido, atento, y además, divertido, ya que tuvieron varias bromas con nosotros, puede que por ser los únicos españoles en aquel momento.
Es un sitio que no es que se te quede en la memoria, ya que hay mil así, pero que no te arrepientes de sentarte allí si pasas por la Barceloneta.